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El Cholo Simeone tiene un serio dilema. Y el mal arranque liguero del Atlético de Madrid ahora mismo es el menor de sus problemas.

Simeone debe mover pieza


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El Cholo Simeone tiene un serio dilema. Y el mal arranque liguero del Atlético de Madrid ahora mismo es el menor de sus problemas. Después de la salida de tono del internacional francés Antoine Griezmann al finalizar el partido frente al Leganés, ayer Saúl Ñíguez se marcó un “Sergio Ramos” en toda regla en la concentración de la Selección española. Lo que hizo el centrocampista español, lejos de suavizar la situación e intentar minimizarla y reconducirla, fue echar más leña al fuego y demostrar más torpeza ante los micrófonos si cabe. Porque Griezmann habló “en caliente” y estaba obligado a responder a los micrófonos a pie de campo por la LFP. Pero Saúl Ñíguez lo hizo voluntariamente, con premeditación y criticando al francés de forma individual. Y no son pocos los aficionados colchoneros que creen que lo que debería hacer Saúl es estar calladito y trabajar más para intentar darle un pase decente a su compañero, algo que de momento no ha conseguido esta temporada.

Luego fue Griezmann el que llamó a su compañero desde la concentración del equipo galo para pedir disculpas, aclarar las cosas y sellar la paz. Ahí el francés estuvo bien. Pero esta paz o este alto el fuego de declaraciones cruzadas, más allá de no airear más el conflicto para no agravar más la situación, no soluciona en modo alguno el problema que lo ha originado. El problema sigue estando ahí y la pelota sigue estando en el tejado de Simeone. Porque su inacción en este tema en concreto es lo que realmente ha provocado esta situación. Y contra más tiempo tarde en buscar una solución viable más puede enquistarse.

Simeone tiene, entre otras muchas, a una estrella muy codiciada en su equipo, léase Antoine Griezmann. Y tiene la suerte de que además, el delantero francés está muy comprometido con su proyecto, como demuestra el hecho de que haya rechazado ofertas mucho más jugosas en lo económico para continuar formando parte del mismo. Y cualquier entrenador en su situación debería intentar, en la medida de lo posible, potenciar a su jugador franquicia para que pueda alcanzar un rendimiento óptimo. Y Simeone, al salir de inicio con Saúl y Koke en banda (no son jugadores de banda, son mediocentros puestos ahí “con calzador”) frente a equipos que se cierran y renuncian al ataque no beneficia en modo alguno el potencial ofensivo del equipo colchonero ni a sus jugadores más talentosos. Eso obviamente puede beneficiar al propio Saúl y a Koke. Pero no beneficia ni a Griezmann, ni a Gameiro, ni a Carrasco, ni a Gaitán y eso merma considerablemente la capacidad ofensiva del conjunto rojiblanco frente a los cerrojazos que, lógicamente, se le plantean y se le van a plantear continuamente Luego se puede sacar pecho en la faceta defensiva y decir que el rival no ha creado ocasiones. Eso siempre queda muy bien en la rueda de prensa posterior al partido para intentar justificar o maquillar un posible tropezón ante un rival recién ascendido, pero resulta inquietante hacerlo cuando ese rival recién ascendido ha renunciado completamente al ataque expresamente y ha defendido con diez jugadores atrás.

El problema para Simeone no es de falta de recursos ofensivos en absoluto. Tiene un completo y variado arsenal que ya quisieran casi todos los entrenadores. El dilema de Simeone es, sobretodo,  de jerarquía dentro del grupo. Y eso guarda también una relación directa con el actual escalafón salarial de la plantilla colchonera. Porque el Atlético no puede permitirse tener en el banquillo a uno o dos jugadores que ganen 5 o 6 millones de euros netos (6 millones en el caso de Koke y algo menos de 5 millones quizá en el caso de Saúl Ñíguez). Y ni que decir tiene que si estos dos jugadores no tuvieran tales emolumentos ni tanta jerarquía, no estarían jugando de inicio al nivel que están actualmente. Y mucho menos en banda siendo mediocentros y en detrimento de jugadores mucho más aptos y talentosos para ese puesto como Yannick CarrascoNico Gaitán. Sobretodo y muy especialmente ante equipos que se cierran atrás de forma tan descarada.

Por eso Simeone debe pasar a la acción y corregir esa situación en concreto. Porque los entrenadores rivales no van a cambiar ese traje defensivo que le han hecho a medida. Esos cerrojazos ultradefensivos van a continuar más que previsiblemente. Los rivales no van a cambiar porque lo tienen muy bien estudiado y son muy conscientes del talón de Aquiles de Simeone. Los rivales van a seguir sacando petróleo ante esa situación mientras Simeone no mueva pieza. Y eso no es lo peor. Lo peor es que ya le están empezando a perder el respeto a él y a su equipo por esa falta de reacción. Lo peor es que parte de la afición no es que haya dejado de creer pero sí está empezando a tener ciertas dudas más que razonables. Y sobretodo, lo más grave, es que eso se está reflejando en sus propios jugadores dentro y fuera del campo. Simeone debe reaccionar ante tal situación lo antes posible. Porque hasta ahora no lo ha hecho y le crecen los enanos.    Sigue a @el_cholista en Twitter

1 Comentario

  1. Alexander Risi

    31 agosto, 2016 at 5:41 pm

    Ponte la pila Simeone, solo necesitas hacer un cambio de estrategia.

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