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ATLÉTICO DE MADRID

El enfado sin motivos de Griezmann

Las declaraciones del delantero han disparado los rumores sobre una crisis deportiva del Atlético.


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El 31 de julio de 2014 Antoine Griezmann llegó al Atlético de Madrid procedente de la Real Sociedad para suplir la marcha del “Güaje” Villa y mantener a los rojiblancos en lo alto de la tabla, después de proclamarse campeones de Liga 2013-2014.

Muchos de los jugadores que volvieron a hacer historia en el club se marcharon (Filipe, Diego Costa, Villa, Courtois…); otros como el propio Filipe Luis y más tarde Fernando Torres regresaron a la que consideran “su casa”; mientras que Costa cada día que pasa ve más difícil volver a vestir la casaca rojibanca.

En la actualidad, dos años después de levantar la décima Liga y jugar la segunda final de la Champions, de aquella plantilla histórica sólo quedan Juanfran, Godín, Filipe, Gabi, Tiago, Koke y un mensaje grabado a fuego: “Si se cree y se trabaja, se puede”. Y su líder, Simeone, que no dudó en tomar la responsabilidad de dirigir a un equipo que estaba merodeando la zona baja de la tabla.

Desde entonces muchos han sido los jugadores que han pasado fugazmente por la ribera del Manzanares, como también han sido pocos los nombres que han conseguido ganarse el corazón de toda una afición entregada a su equipo en los buenos momentos, pero sobre todo en los malos. Y es que nunca se ha entendido el Atlético sin las palabras trabajo, esfuerzo y sacrificio siempre presentes. Porque ese es parte del ADN rojiblanco.

Una genética que Antoine Griezmann parece no encajar o lo que es peor, no conocer. “Si seguimos jugando así vamos a pelear por el descenso. Hay que espabilar porque si no esto se nos va de las manos”, espetó tras el partido que el Atleti disputó el pasado sábado en Butarque ante el Leganés y que finalizó con un nuevo empate, el segundo en este inicio de temporada.

Parece que Griezmann se olvida de la notable actuación que el conjunto rojiblanco completó en Liga y Champions la pasada campaña; así como la Eurocopa o los Juegos Olímpicos que han disputado tanto él como gran parte de sus compañeros de vestuario. Todo ello sin apenas descanso o, lo que es peor, sin tiempo para llevar a cabo una pretemporada adecuada para comenzar la competición con un buen tono físico “Me falta ritmo, era mi primer partido y estoy trabajado para estar al nivel”, dijo después del LeganésAtlético.

“El Atlético es un gran club con un gran proyecto”, aseguró el atacante francés el día de su presentación en el Vicente Calderón. “Cuando me llamaron lo tuve claro porque el Atlético es el finalista de la Champions y el campeón de la Liga, así que me vine directamente”. Y agregó. “Intentaremos pelear por todos los títulos y como dice el Cholo ‘partido a partido’, que significa mucho esfuerzo y mucho trabajo”.

Todo cambio trae consigo un arduo periodo de adaptación para lograr alcanzar la superación, tanto personal como colectiva. “Me costó mucho tiempo adaptarme al juego y a las exigencias de Simeone por la intensidad que pone en los entrenamientos y en cada partido”. Aún así, el técnico rojiblanco le comentó que “no había presión sino mucho trabajo, pues los buenos resultados iban a llegar. Además mis compañeros también me apoyaron”.

Ahora Griezmann deberá hacer lo propio con VrsaljkoGameiro Gaitán. El cansancio acumulado, unido a la falta de tono físico de algunos jugadores y a adaptación de otros; así como la apuesta de un juego más vertical -de un solo toque y directo a puerta- por parte de Simeone, hace que el Atlético esté atravesando por un pequeño bache en el que el parón de selecciones de la próxima semana no ayuda, como tampoco lo hacen las declaraciones poco acertadas de Griezmann, que esperemos hayan sido fruto de la desesperación por la falta de precisión de cara al gol.

Aún así, los dos empates consecutivos que han suscitado las declaraciones desproporcionadas e innecesarias del Mosquetero” francés, han traído como consecuencia que en el Calderón se enciendan las alarmas de un simulacro de crisis deportiva inexistente que no ha gustado en el vestuario colchonero.

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