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El talón de Aquiles de Simeone


Diego Simeone 15-16 00189ARC

Simeone hace bien en mantener su base, su sólido esquema 4-4-2 con el que tantos éxitos ha cosechado colocando al Atlético de Madrid en el lugar que le corresponde por su historia y su potencial. Pero, siempre sobre esa base, muchos son los que creen que debería hacer algunos cambios, adaptarse y evolucionar un poco. Sobre todo cuando se enfrenta en feudo propio a equipos inferiores que acuden al Vicente Calderón con la clara consigna de atrincherarse atrás y renunciar al ataque mientras consigan mantener las tablas en el marcador.

Eso fue lo que sucedió el último partido ante el Deportivo Alavés por enésima vez si la memoria no falla y se repasan los partidos en el Vicente Calderón de la temporada pasada e incluso en la anterior. Cuando Mauricio Pellegrino dijo en rueda de prensa que “durante media hora del primer tiempo hicimos lo que queríamos” por algo será. Y más allá de alabar la actitud del equipo, que fue buena, las ocasiones y señalar que el rival solo realizó un disparo a puerta, el del empate, debería reflexionar sobre eso y obrar en consecuencia porque no se trata de algo puntual. Y que nadie se confunda, las ocasiones de que dispuso el Atleti en la primera parte surgieron por la abismal diferencia en todos los sentidos entre ambos equipos. Porque el Atleti en la primera parte atacó mal y el Alavés se defendió bien.

Todo radica en que el sistema 4-4-2 de Simeone se basa en que los volantes jueguen por dentro para dejar las bandas libres a los laterales. Pero si a esos centrocampistas se les impide jugar por dentro y los mediocentros no tienen la suficiente calidad y conducción de balón para compensar esa situación, superando ellos mismos la primera línea de presión del rival para conectar con la vanguardia del ataque, cuando eso sucede el sistema de Simeone se colapsa, no hay una buena circulación de balón y el equipo se ve obligado a recurrir al desplazamiento en largo una y otra vez, esperando que el contrario cometa algún error en defensa. Algo que no siempre sucede, bien sea por el acierto de los zagueros rivales o por la falta de definición de los propios delanteros cuando de vez en cuando se les presenta alguna ocasión. Y esto es algo que todos los entrenadores rivales conocen a la perfección y por eso muchos de ellos se atrincheran atrás sin ningún pudor a sabiendas de que pueden minimizar en gran medida el potencial ofensivo del conjunto colchonero.

No es un problema de sistema ni de falta de calidad y variedad en la plantilla. Es un error de alineación, de la necesidad de alinear de inicio de entre esos cuatro centrocampistas a alguno que pueda superar esa situación por sus características físicas y técnicas. Y de los cuatro centrocampistas que Simeone suele poner en liza si están disponibles, léase Tiago-Gabi-Koke-Saül, ninguno puede  por sí mismo porque ni Tiago ni Gabi tienen mucha velocidad ni una excelente conducción y ni Koke ni Saül son jugadores de banda y por lo tanto carecen también de la velocidad y el regate necesarios para desbordar por fuera. Por eso cuando esos cuatro jugadores salen de inicio, si el rival hace las cosas bien, la circulación de balón y por extensión la capacidad ofensiva del Atleti se resiente muchísimo. Lo más peligroso que generó el medio campo rojiblanco el otro día frente al Alavés en la primera parte fueron algunos desplazamientos de balón en largo de Gabi y algún centro de Koke desde la banda derecha. Un bagaje ofensivo muy pobre de ese cuarteto en el centro del campo frente a un equipo muy inferior en todos los sentidos.

Y como ya ha ocurrido en demasiadas ocasiones, parece lógico pensar que la entrada en el once titular de algún centrocampista que por sus características técnicas y físicas pudiera desequilibrar y hacer saltar por los aires ese “cerrojazo” especialmente diseñado para Simeone, en alguna de las dos bandas o en el centro,  podría ser la solución a esos problemas. Léase Gaitán(velocidad y regate), Carrasco (lo mismo en banda izquierda), Augusto (mejor conducción de balón y más rapidez que Tiago y Gabi, mayor capacidad para romper y superar la primera línea de presión en el centro, además de poseer también un buen regate y haber jugado ya en banda derecha hasta que Berizzo en el Celta lo reconvirtió a mediocentro aprovechando su equilibrio táctico y su gran lectura del juego) o incluso Thomas (gran poderío físico y muy buena conducción de balón, ideal también para superar la primera línea de presión del rival en el centro pudiendo crear así una situación de superioridad en ataque, aunque debe mejorar bastante tácticamente para elegir bien el momento de hacerlo y mantener el equilibrio en defensa).  Estas son, a priori, las opciones de Simeone para superar ese “traje” que muchos entrenadores  le han hecho “a medida”. Una especie de telaraña que al parecer lo enreda y lo asfixia. Sin lugar a dudas y echando la vista atrás, su talón de Aquiles.

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